LA RESPONSABILIDAD EN LA GENERACIĆN DE VALOR (CAPĆTULO 3).
- Alejandro Reyes A
- 22 jun 2017
- 3 min de lectura
āĀæQuĆ© es valor compartido? El concepto de valor compartido puede ser definido como las polĆticas y las prĆ”cticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas y sociales en las comunidades donde opera. La creación de valor compartido se enfoca en identificar y expandir las conexiones entre los progresos económico y social. La idea en sĆntesis. El concepto del valor compartido āque se enfoca en las conexiones entre el progreso económico y el de la sociedadā tiene el poder de detonar la próxima oleada de crecimiento global. Un creciente nĆŗmero de empresas conocidas por su rigurosa manera de hacer negocios ācomo Google, IBM, Intel, Johnson & Johnson, NestlĆ©, Unilever y Walmartā se ha lanzado a realizar importantes iniciativas de valor compartido. Pero reciĆ©n estamos empezando a entender el potencial del valor compartido. Existen tres formas clave en que las empresas pueden tener oportunidades para crear valor compartido: Al reconcebir los productos y mercadosAl redefinir la productividad en la cadena de valorAl permitir el desarrollo de un cluster localTodas las empresas deberĆan mirar sus decisiones y oportunidades desde el prisma del valor compartido. Esto llevarĆ” a nuevos enfoques que generarĆ”n mĆ”s innovación y crecimiento para las empresas y tambiĆ©n mayores beneficios para la sociedad.ā
(Extracto Harvard Business Review, Enero 2011).
En la Ćŗltimas dĆ©cadas, hemos sido testigos de cómo se han implementado polĆticas empresariales con foco a cierto compromiso declarativo con su oferta en relación con el cliente y el entorno, por ejemplo las normas ISO 9001 de Gestión de Calidad y 14001 de Gestión Ambiental, que se presentan desde sus orĆgenes sostenidas en un sustrato cultural que permite la instalación de un sistema que aprende, o mĆ”s bien es el propio sistema cultural que sólo requiere de la certificación como evidencia del estĆ”ndar. Sin embargo hemos sido testigos de cómo ese sustrato cultural no ha operado en nuestro paĆs, siendo mĆ”s bien funcional para cierto tipo de demanda (principalmente extranjera) que nos exige el estĆ”ndar.
En la misma lĆnea, nace la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), a fines de los aƱos 20 y consolidĆ”ndose en los 60ās en el siglo pasado, como un modelo en el cual āla empresa que usa los recursos que posee una sociedad se hace responsable de retribuir a Ć©sta lo beneficios percibidos por el uso de esos recursosā. Sin embargo, nos encontramos otra vez con una brecha cultural que no permitió que esto se desarrolle en una efectiva responsabilidad en reciprocidad como lo fuere el espĆritu que da inicio a la RSE, utilizĆ”ndose en muchos casos meramente como procesos de blanqueamiento de imagen por algunas empresas, y por otras con ciertas caracterĆsticas filantrópicas sin foco.
Es en ese contexto que como Empresa B certificada no sólo estamos en el camino de hacernos cargo del triple impacto que generamos (social, económico y ambiental) sino que tambiĆ©n ponemos foco en el impacto cultural de nuestras intervenciones, poniendo asĆ una nota de largo aliento en nuestra bĆŗsqueda de sistemas sostenibles. Es por esto que nuestro compromiso estĆ” siempre en la generación de valor, donde no podemos hacerlo sin nuestros colaboradores y clientes, pĆŗblicos y privados, ya que sino sólo nos estarĆamos escuchando a nosotros mismos y no estarĆamos generando valor compartido.
Menciono este enfoque cultural como un cuarto eje de impacto, ya que las polĆticas sociales o medioambientales suelen āatentarā en contra, o al menos suele entenderse asĆ, de los intereses de la empresa ya que en muchos casos el hacerse cargo del impacto ambiental o contratar personas con algĆŗn tipo de discapacidad genera un aumento de los costos (recordemos las mĆ”ximas de las ciencias económicas y de la administración que: āel Ćŗnico fin de la empresa es maximizar las utilidadesā y āla forma de maximizar las utilidades es aumentando las ventas y reduciendo costosā) entonces para muchos ejecutivos y directivos, esta ecuación no cuadra. Es ahĆ donde el enfoque cultural evolutivo apalanca nuevos sistemas que permiten un cambio de mindset para que cuadre.
āEntonces, el valor compartido no se ancla en valores personales. No consiste en ācompartirā el valor ya creado por las empresas mediante alguna forma de redistribución. MĆ”s bien, consiste en expandir la torta del valor económico y socialā.Ā Un ejemplo de esto son las Empresas B.
La ecuación es simple. Existen tres Ć”mbitos o formas de generar valor compartido: reconcibiendo productos y mercados; redefiniendo la productividad en la cadena de valor y construyendo clusters de apoyo en el sector en torno a la empresa. Cada una de estas formas es parte del ācĆrculo virtuoso del valor compartidoā por lo que si se logra aumentar el valor en uno, automĆ”ticamente las otras dos verĆ”n incrementadas las oportunidades de generar valor compartido. Ā”Un, dos, tres por mi y por todos mis compaƱeros!
