PROMOCIÓN DE LA SALUD EN EMPRESAS.

El supuesto de que una organización “sana” es más productiva no dista mucho de la realidad. Pero ¿comprendemos realmente lo que esta declaración implica?

Los supuestos en promoción de salud respecto a una persona sana implican aspectos físicos, mentales y sociales. Es decir que la persona se encuentre libre de enfermedades; libre de estrés de algún tipo; y que sea parte de una comunidad. Es con ese objetivo que se desarrolla una estrategia organizacional de promoción de salud.

En Chile, en el primer trimestre (Enero-Marzo) de 2018, la cantidad de días perdidos por accidentes y enfermedades laborales alcanzó a 1.249.119 (un millón doscientos cuarenta y nueve mil ciento diecinueve días), siendo el 67% producto de accidentes laborales (fuente Superintendencia de Seguridad Laboral) teniendo un costo anual aproximado de US$3.000.000.000 según la Asociación Chilena de Seguridad. Organizacionalmente, ¿se habrá calculado el costo de no hacerse cargo de esto?¿se podrá calcular, además, la pérdida de oportunidades y valor institucional? Invertir en una estrategia organizacional de promoción de salud no sólo lleva a una organización más sana, sino que también impacta en su entorno, en su modelo de negocio, en el posicionamiento y finalmente en sus utilidades.

Esto conlleva varias capas de intervención, pues no sólo implica los lineamientos organizacionales, sino que también romper muchas lógicas individuales ya que no sucederá por mandato.

Para esto, es necesario desarrollar un plan consistente (a nivel de objetivos), comprometido (participativo, motivador y movilizador) y viable (que sea realista y genere impacto) que contenga los siguientes aspectos:

Diagnóstico: comprender los factores de condiciones de vida y lógicas adaptativas a nivel individual y organizacional. Así como también las condiciones de salud de los colaboradores de la organización (estados de ánimo, tiempo perdido por enfermedad y/o accidentes).

Desafíos saludables: definir qué aspectos del diagnóstico son críticos para la organización para que ésta los incorpore en sus lineamientos estratégicos. Es importante recalcar que sin que la promoción de salud sea considerada como una necesidad estratégica de la organización, el impacto de cualquier iniciativa de esta índole será bajo, nulo o poco perceptible.

Sensibilización, socialización y participación: poner en común los resultados del diagnóstico con los principales puntos críticos identificados. Con esto abrir la invitación a todos los colaboradores de la organización a un proceso de ideación de cómo abordar estas problemáticas.

Diseño: proceso de conceptualización y desarrollo de propuestas basado en los levantamientos diagnósticos y de ideas ya realizados, así como también la definición de impacto por cada propuesta levantada en esta etapa. Considera definición de métricas para posterior evaluación.

Implementación: puesta en marcha de las propuestas acordadas.

Evaluación: Revisión de métricas, en función a la línea base levantada en la etapa diagnóstica, y ciclos de evaluación.

Plan de comunicación: El desarrollo de un plan comunicacional es central en el desarrollo de un plan de promoción de salud, esto porque es necesario comunicar de diferentes formas para diferentes públicos para así asegurar el entendimiento de lo que comprende el plan de salud, y mantenga a los colaboradores motivados y comprometidos.

Con esto no solo se asegura un plan de promoción de salud sostenible, si no que además impacta en el modelo de negocio, generando innovación posiblemente a nivel del modelo, en la gestión y procesos.

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