LA URGENCIA DE ADAPTARSE.

Actualizado: sep 17



Estábamos viviendo en un contexto de cambio constante y acelerado, del cual no éramos muchas veces conscientes. Ese contexto que acostumbramos a habitar cambió, el covid19 aceleró el cambio y no estábamos preparados. Nuestra realidad fue alterada drásticamente y muchos de nosotros seguimos resistiéndonos a ello, y esto se ha traducido en altos índices de estrés y depresión, entre otras sintomatologías. Apelamos a una nueva normalidad/realidad a la que aún muchos no logran adaptarse y la cual sigue cambiando rápidamente. Por muchos años y en muchos espacios de desarrollo, tanto personal como organizacional, se ha usado la consigna de la necesidad del cambio dando pié para procesos como “Gestión de Cambio” o, incluso, abordándolo desde la declaración de Transformación Organizacional. Pero esto, si bien es una necesidad multinivel válidamente necesaria, conlleva una serie de aristas que puede poner en riesgo dicho proceso, que no atiende la urgencia actual y genera una brecha. Y me atrevo a enunciar algunas:


  • El CAMBIO, por definición en todas sus aristas implica reemplazo o dejar de ser. Si evocamos a un verbo este implica una acción y efecto de cambiar (desprenderse de algo para tomar o recibir otra cosa). Si hablamos de divisas es reemplazar una por otra. Si hablamos de un adjetivo podría, incluso, ser utilizado en oposición (en cambio). Todo lo anteriormente definido, desde el lenguaje, lleva implícito el pasar de un estado A a uno B.

  • Cada proceso de cambio opera en una naturaleza propia y en diferentes lógicas (individuales y colectivas). Esto puede implicar descalce de los involucrados (individuos) en sus contextos colectivos ya que cada persona operamos con ciertos patrones de cambio que se rigen por el impulso por conservar o evolucionar. Si es el primero, prefiero mejorar lo que tengo o bien “mirar para el lado” e implementar lo que quiero (o prefiero) en el contexto actual , sin necesidad de cambio. Si es el segundo, puedo construir un camino que me lleve a un estado B deseado y, probablemente, más complejo o bien descartar lo que tengo y he estado haciendo por algo totalmente nuevo, reinvención. Lo antes descrito, para muchos de nosotros implica activar emociones de conservación y cuidado como lo es el miedo. Entonces, ¿cómo cambiamos en contextos emocionales colectivos si cada uno de nosotros vive desde su individualidad emocional e interpretamos el contexto según nuestra propia historia?

  • Cada uno de nosotros operamos desde nuestras lógicas aprendidas y las aplicamos a los contextos (problemas) que estamos viviendo, lo que en muchos casos implica que no alcanzamos a cambiar a la velocidad en la que cambia el contexto, generando brechas y causando la percepción de “darnos cabezazos contra el muro”. Un ejemplo de esto fue la velocidad en la que nos vimos enfrentados a la pandemia producto del COVID19, donde nos encontramos con realidad en curso que impactó nuestra forma de habitar, nuestra forma de relacionarnos, nuestra forma de trabajar, nuestra forma de vida y que llegó para instalarse. No tuvimos oportunidad para prepararnos para este cambio, sucedió.

Dado lo anterior nos surge la reflexión que nos lleva a cuestionar las lógicas que hemos aplicado en este contexto en curso (que por lo demás es un contexto que ya cambió). Y es que en éste momento una clave es que no pasa por cambiar, sino por adaptarse y expongo algunos argumentos:


  • La ADAPTACIÓN por definición en todas sus aristas, en los seres vivos, implica la modificación de alguna de sus características y/o la incorporación de nuevas que permitan desarrollarse en un lugar o situación distintos a los originales o idóneos. Si la miramos exclusivamente desde las personas, podemos decir que implica el acomodarse o ajustarse a un lugar o situación distinta a la original o idónea.

  • La adaptación es apalancada por los contextos y depende de nosotros que suceda (condiciones de vida apalancan lógicas adaptativas). Cada proceso adaptativo implica el reconocer y aceptar lo dinámico del contexto, en el cual habitamos, y su particularidad. Esto es porque según si aceptamos o rechazamos el contexto aplicaremos lógicas adaptativas distintas, incluso desarrollando lógicas preferentes distintas bajo condiciones “normales” o de estrés.

  • En muchos ejemplos evolutivos en distintas especies, las que no lograron adaptarse a los contextos dinámicos terminaron por extinguirse. Sin embargo nuestra particularidad es distinta, como especie, ya que no solo podemos dar cuenta que el contexto cambió, sino que además vivimos en un contexto donde es primera vez en la historia de la humanidad que somos consciente de forma colectiva y global de este proceso. Frente a esto identificamos la necesidad de detonar un proceso acelerado de adaptación.


Desde nuestro abordaje cultural, podemos decir que es el transitar flexiblemente desde distintas lógicas adaptativas para poder “fluir” en un contexto (las condiciones de vida, lo dado) en permanente cambio, donde nos es necesario identificar aquellas practicas y abordajes que debemos resaltar a su vez de aquellas que debemos dejar ir, ya que es “un viaje” que se requiere agilidad y la “estabilidad” y “normalidad” son un juicio frágil.


Tenemos distintas formas interpretativas de nuestra “realidad” en curso, a las que aplicamos distintas lógicas adaptativas. Éstas formas interpretativas, ordenadas de menor a mayor complejidad, son (extracto de la Nueva Élite, 2014, Reyes-Fernández, Ed. Catalonia):


  • Vivimos en un entorno amenazante, donde coexistimos con la magia y espíritus que necesitan ser aplacados.

  • El mundo es una jungla y un enemigo al cual conquistar.

  • Habitamos un mundo reinado por un poder superior donde el bien se premia y el mal se castiga.

  • El mundo es un sin fin de oportunidades para prosperar.

  • Vivimos en hábitat compartido por la humanidad donde buscamos la armonía.

  • El mundo es un ambiente incierto en permanente cambio.

  • Vivimos en un equilibrio delicado en manos de una comunidad global.


Estas interpretaciones de la “realidad” apalancan las lógicas adaptativas que nos permiten resolver las diferentes problemáticas que emergen de ellas, podemos describir estas lógicas de la siguiente manera en el mismo orden que emergen nuestras interpretaciones del contexto y también ordenadas de menor a mayor complejidad (extracto de la Nueva Élite, 2014, Reyes-Fernández, Ed. Catalonia):


  • Magia, tradición y ritos. (Clanes)

  • Dominación, sumisión, conquista, poder. (Pirámide)

  • Absolutismo, obediencia a la autoridad y a las reglas. (Rebaño)

  • Pragmatismo, resultados, probar, maniobrar, obtener. (individualismo meritocrático)

  • Relativista, humanista, cuidar, consensuar. (Comunidad)

  • Integral, funcional, flexible. (Sistémico)

  • Holístico, consciencia colectiva, colaboración, redes. (Global)


Si las lógicas que aplicamos están descalzadas con la interpretación del contexto, caemos en estados de alto estrés ya que aplicamos lógicas adaptativas aprendidas en contextos que cambiaron, por ejemplo si interpretamos el mundo como una jungla y un enemigo a conquistar y queremos resolver nuestros desafíos buscando consenso y cuidado es muy probable que “la ola” nos pase por encima y no podamos resolver de la forma que esperamos y podemos pelear con el contexto o adaptarnos modificando nuestras características y/o incorporando nuevas para así desarrollar nuevas lógicas adaptativas. En ese proceso de descubrir que puedo desarrollar nuevas capacidades reside la esperanza como estado de ánimo.


Esto, para nosotros, ha implicado mirar nuestras formas habituales de aportar valor en lo que hacemos y somos. Para nosotros a significado cuestionar nuestras lógicas. Nos ha llevado a adaptarnos a un contexto con el cual podemos pelear y oponernos, o bien podemos adaptarnos y fluir, pues si no la ola nos pasará por encima y puede ser que ni siquiera nos demos cuenta al ensimismarnos en lo que nos sucede.


Para muchos de nosotros el cambio implica miedo ya que acusa una brecha de por sí ¿Seré capaz de cambiar? ¿Qué pasará a mi alrededor si yo cambio? ¿Estoy listo para cambiar? ¿Puedo cambiar?


Por otro lado, para adaptarme necesito confiar. Y confiar principalmente en mi capacidad de aprendizaje ya que, en este contexto, el adaptarse es urgente.

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